12.1.15





Ad primam.

V. Domina in adiutorium meum intende.
R. Domina ad adiuuandum me feſtina.

Gloria tibi ſit virginum Regina: duc nos obſecramus ad cælorum regna.

En prima.

V. Señora, ven en mi ayuda.
R. Señora, date prisa en ayudarme.

Gloria a ti, Reina de las vírgenes; te rogamos que nos guíes hacia el reino de los cielos.


Pſalmus 29.

Exaltabo te Domina quoniam ſuſcepiſti me: ab iniquo aduerſario meo liberabis me.
Conuertere ad me & viuificame: de portis mortis reduc me, & de fluctibus tribulationum quæ circumdedeiūt me.
Propter imperium & magnificentiam dexteræ tuæ, cōtere & diſſipa omnes aduerſarios meos.
Et ego offeram tibi ſacrificium laudis: & gloriam tuam deuotus exaltabo.
Exultate cæli, & iucundare terra: quia conſolabitur Maria ſeruos ſuos, & pauperum ſuorum miſerebitur.

Salmo 29.

Te ensalzo, Señora, pues me sostuviste y de mis inicuos adversarios me liberaste.
Vuélvete hacia mí y vivifícame, aléjame de las puertas de la muerte y de las muchas tribulaciones que me circundan.
Por el imperio y magnificencia de tu diestra, quebranta y disipa a todos mis adversarios.
Y yo te ofreceré un sacrificio de alabanza y exaltaré tu gloria con devoción.
Que exulte el cielo y se regocije la tierra, pues María consuela a sus siervos y tiene misericordia de sus pobres.

...

Pſalmus 30.

In te Domina ſperaui, non confundar in æternum: in gratia tua ſuſcipe me.
Inclina ad me aurem tuam: & in mœrore meo lætifica me.
Tu es fortitudo mea & refugium meum: & conſolatio mea & protectio mea.
Educas me de laqueo quem abſconderunt mihi: quoniam tu es aiutrix mea.
In manus tuas commendo ſpiritum meum: totam vitam meam & diem meum nouiſſimum.

Salmo 30.

Espero en ti, Señora, espero; que no me vea confundido en la eternidad y recíbeme en tu gracia.
Inclina hacia mí tus oídos y en mi lamentación alégrame.
Tú eres mi fortaleza y mi refugio, mi consuelo y mi protección.
Aléjame de las trampas que han escondido para mí, pues tú eres mi auxilio.
En tus manos encomiendo mi espíritu, mi vida toda y hasta mi último día.


Pſalmus 31.

Beati quorum corda te diligunt Virgo beata: peccata ipſorum per te miſericorditer diluentur.
Sancta, caſta, & florida viſcera tua: quæ florem viriditatis perpetuæ conceperunt.
Decor pulchritudinis tuæ corruptionem non videbit: & vultus tui gratia in perpetuū non marceſſet.
Benedicta tu virga Ieſſe ſublimis: quæ te vſque ad ſedentem in throno, & maieſtatis Dominum dilataſti.
O Virgo Regina, ſemita es & via: per quam nos ſalus de ſupernis ſedibus viſitauit.

Gloria tibi ſit virginum Regina: duc nos obſecramus ad cælorum regna.

Salmo 31.

Bienaventurados los corazones que te aman, Virgen Bendita, pues sus pecados serán disueltos por tu misericordia.
Tu interior es sagrado, íntegro y fecundo, y has concebido a la flor de eterna frescura.
El encanto de tu belleza no verá la corrupción y la gracia de tu rostro no se marchitará jamás.
Bendita seas sublime Rama de Jesé, pues has sido elevada hasta la majestad del Señor sentado en su trono.
¡Oh, Virgen Reina!, eres la huella y el camino a través del cual el Salvador de lo alto visita nuestra morada.

Gloria a ti, Reina de las vírgenes; te rogamos que nos guíes hacia el reino de los cielos.


Oratio.

Ave incorrupta, & ab omni illuuie immunis Virgo Deipara: omnium ad te recurrentium certiſſimum profugium Maria. Tota ſpecioſa, tota amæna, tota fulgens, benigna. Sucurre mihi ô dulciſſima aduocata: & poſt huius vitæ fluctus, fac, vt perueniam ad portum ſempiternæ fœlicitatis, Amen.

Oración.

Salve, Virgen Deípara, incorrupta e inmune a toda mancha; todos los que acuden a ti tienen un refugio seguro, María. Eres totalmente hermosa, agradable, resplandeciente y bondadosa. Ayúdame, ¡oh, Abogada!, y haz que después de las fluctuaciones de esta vida alcance el puerto de la felicidad eterna. Amén. 


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