11.2.15





Ad tertiam.

V. Domina in adiutorium meum intende.
R. Domina ad adiuuandum me feſtina.

Gloria tibi ſit Regina virginum: tecum nos perducas ad regna cælorum.

En tercia.

V. Señora, ven en mi ayuda.
R. Señora, date prisa en ayudarme.

Gloria a ti, Reina de las vírgenes; condúcenos al reino de los cielos.


Pſalmus 78.

Domina venerunt gentes in hereditatem Dei: quas tu Chriſto meritò meritis tuis confœderaſti.
Sit eloquium tuum dulce pro me coram ipſo: & coniunge me illi qui me redemit.
Extende brachium tuum contra hoſtem crudelem: & denuda mihi verſutiam illius.
Vox tua dulcis ſuper omnem melodiam: harmonia Angelica ei non valet comparari.
Diſtilla mihi ſuauitatem gratiarum tuarum: & tuorum chariſmatum fragrantiam & odorem.

Salmo 78.

Señora, los pueblos vienen a la heredad de Dios porque con tus méritos los hiciste pactar apropiadamente con Cristo.
Que tus palabras sean favorables a mí delante de él, úneme con aquel que es mi Redentor.
Extiende tu brazo contra el cruel enemigo y revélame sus artimañas.
Tu voz es más dulce que toda melodía, ni la armonía angélica se le puede comparar.
Destila sobre mí la suavidad de tu gracia, y [también] el perfume y el aroma de tus dones.

...

Pſalmus 79.

Qvi regis Iſraël intende ad me: fac me dignè tuam Matrem collaudare.
Expergiſcere de puluere anima mea: perge in occurſum Regina cæli.
Solue vincla colli tui paupercula anima mea: & glorioſis laudibus excipe illam.
Odor vitæ  de illa progreditur: & omnis ſalus de corde eius ſcaturizat.
Chariſmatum ſuorum fragrantia ſuaui: animæ mortuæ ſuſcitantur.

Salmo 79.

Tú que reinas en Israel, préstame atención: hazme digno de alabar a tu Madre.
Despierta a mi alma del polvo, que vaya al encuentro de la Reina del cielo.
Rompe las cadenas de tu cuello, ¡miserable alma mía!, y recíbela con gloriosas alabanzas.
El aroma de la vida surge desde ella y toda salvación emana de su corazón.
Por el suave perfume de sus dones las almas muertas resucitan.

...

Pſalmus 80.

Exultate Dominæ adiutrici noſtræ: iubilate illi in lætitia cordis veſtri.
Accendantur affectus veſtri in illam: & inimicos veſtros induet confuſione.
Imitemur humilitatem eius: obedientam & manſuetudinem illius.
Omnes gratiæ Dei radiant in illa: capaciſſima enim fuit bonitas illius.
Currite ad illam cum deuotione ſancta: & de bonis ſuis participabit vobis.

Gloria tibi ſit Regina virginum: tecum nos perducas ad regna cælorum.

Salmo 80.

Ensalcen a la Señora, nuestra ayuda; celébrenla con la alegría de sus corazones.
Que el inflamado afecto de ustedes esté en ella y ella cubrirá a sus enemigos de confusión.
Imitémos su humildad, su obediencia y su mansedumbre.
Toda la gracia de Dios resplandece en ella, su bondad es excelsamente vasta.
Corran hacia ella con santa devoción y podrán participar de sus bienes.

Gloria a ti, Reina de las vírgenes; condúcenos al reino de los cielos.


Oratio.

Salue ſancta Maria, de qua Rex cæli & terræ, vt genus humanum redimeret, carnem aſſumere voluit, mediatrix inter Deum & hominem, cuius interceſſione cęlum terrę iungitur: impetra mihi peccatorum meorum remiſſionem, vt voto toto corde diligam & honorem Filium tuum Dominum noſtrum, teq; ſimul miſericordiarū genitricem nunc & in æternum, Amen.

Oración.

Salve, Santa María, por quien el Rey del cielo y de la tierra quiso asumir la carne y redimir al género humano; mediadora entre Dios y los hombres, y por cuya intercesión el cielo y la tierra se unen, obtén la remisión de mis pecados para que ahora y siempre ame y honre de todo corazón a tu Hijo, nuestro Señor, y también a ti, Madre de Misericordia. Amén. 


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