17.6.17



Postulo ad vos, Christifidelibus.

Aunque no se perciba de continuo, este simple espacio virtual requiere de diversas lecturas, de meditaciones y de oraciones. Y a pesar de que su resultado no sea el más deseado ni mucho menos perfecto, exige de un tiempo y esfuerzo que con frecuencia al autor le resulta difícil de obtener. El espacio es esencialmente informativo, por supuesto, pero quisiera resaltar y profundizar aún más su carácter de instrucción y dirección espiritual. Para ello, el autor requiere no sólo de estar provisto de la capacidad de discernimiento y del consejo justo (ya adquirido o infuso), sino más bien que tales dones estén enraizados en su propia experiencia viva e íntima de comunión con Cristo. Tal como lo anota nuestro doctor mysticus, san Juan de la Cruz:  

Quanto a lo primero convienele grandemente al alma que quiere aprovechar, y no volver a atras, mirar en cuyas manos se pone porque qual fuere el maestro, tal sera el discipulo, y cual el padre tal el hijo, y para este camino, a lo menos para lo mas subido en el, y aun para lo mediano apenas hallara una guia caval segun todas las partes que ha menester, porque ha menester ser sabio y discreto, y experimentado, porque para guiar el espiritu aunque el fundamento es el saber y la discrecion, si no hay esperiencia de lo mas subido no atinaran a encaminar al alma en ello, quando Dios se lo da, y podrianle hacer harto daño, porque no entendiendo ellos las vias del espiritu, muchas veces hacen a las almas perder la uncion de estos delicados unguentos, con que el espiritu santo las va disponiendo para si, por otros modos rateros que ellos han leido, porque ay algunos que no sirven sino para principantes […]
En cuanto a lo primero [al maestro espiritual], conviene mucho que el alma que quiera avanzar sin retroceder, observe bien las manos de aquel a quien se confía; porque según sea el maestro, será el discípulo; y según sea el padre, será el hijo. Pues para este camino, al menos para su parte más empinada (y aún para la media), difícilmente podrá hallar un guía confiable en todo lo que habrá de requerir; ya que aquel necesitará ser sabio, discreto y experimentado. Pues, si bien el saber y la discreción son fundamentales para poder guiar a un espíritu, si no existe una auténtica experiencia de lo más elevado, no sabrán encaminar hacia ese lugar a ningún alma que Dios les dé. E incluso podrían hacerle mucho daño, pues al no entender ellos mismos los caminos del espíritu, muchas veces hacen que las almas pierdan la unción -por ciertos medios innobles que no sirven sino para principiantes- de aquellos delicados unguentos con los que el Espíritu Santo las va disponiendo para sí […]         

Por lo tanto, a fin de que sea verdaderamente capaz de instruir y de guiar a otras almas en lo que respecta a la vida eremítica, el autor debiera ser un experimentado cultor de tan antigua forma de existencia cristiana. Pues, digámoslo sinceramente, ¿cuántos eremitas hay en la actualidad que, debidamente formados y maduros, pueden velar por otros como él y por la comunidad de creyentes en general? Si sólo consideramos a los sacerdotes, su orientación ad extra es tan marcada que habitualmente desconocen incluso el canon 603 del CIC; qué decir de sus implicancias, su correcta aplicación y la debida dirección de quienes sienten este particular llamado.  
  
Si tú, desde el país que sea, te has visto informado o inspirado por el contenido de este espacio y deseas que el mismo alcance la altura por la que su autor suspira, por favor, considera brindarle tu apoyo de la siguiente manera.

Además de la oración, y bajo tu digna condición de católico, envíale un sencillo mensaje a S.E.R., Cardenal Mario A. Poli (Arzobispo de Buenos Aires), a través de la persona de Mons. Joaquín M. Sucunza (Vicario General), solicitándole tenga a bien concederle al autor una audiencia a los fines arriba señalados; de tal manera que, ayudado por nuestro pastor, pueda también él seguir ayudando a nuestros hermanos. 

Gracias.

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